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LOS AUTORES
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Alonso Palacios,
nací en Reolid, una pequeña aldea de la provincia de Albacete que no
aparece en los mapas. Allí pasé mi infancia y allí aprendí a distinguir
los nidos de los pájaros y a conocer cada animal y cada planta. Las
primeras frases que leí fuera de la escuela las recuerdo con nitidez:
“Camineros. Córdoba-Valencia. Km 90” y “Viva el Celta de Vigo”. Una
venía a confirmar que mi pueblo estaba en el mundo. La otra, escrita
bajo el puente de una vía por la que nunca llegó a pasar el tren, fue
para mí un misterio durante años, hasta que inicié mi primera colección
de cromos de futbolistas. Aunque vivo en Archena más de la mitad de mi
vida sigo echando de menos las áridas y lejanas tierras de mi infancia.
Pero amo la huerta y creo que ahora me resultaría difícil adaptarme a
vivir en un sitio en el que no se presentase, discreto y penetrante, el
azahar. Me gusta leer y escuchar música, y estar solo y estar con mis
amigos y estar a la luna de Barranda, que es como mi pueblo adoptivo.
Detesto la intolerancia y la prepotencia, me duele la injusticia social,
abomino de los crímenes amparados bajo cualquier bandera y sueño con un
futuro en el que el ser humano no necesite de los dioses para vivir en
paz. Desearía que los hijos de mis hijos aprendieran a llamar a los
pájaros y a los árboles por su nombre.
Javier Olivares Nacido
en el frío enero de 1964, nuestro amigo dejó bastante claro desde el
principio (sus emborronados libros de texto así lo confirman) cuál era
su vocación: dibujar sobre cualquier superficie que se le pusiera por
delante. Convertido ahora en todo un profesional su inquietud no ha
disminuido demasiado. Se considera a sí mismo como un “dibujante de
historietas que trabaja como ilustrador” y para probarlo ha publicado
historietas en revistas como “Madriz”, “Medios Revueltos”, “Nosotros
Somos los Muertos”, “Tos” o “El Manglar”, y ha publicado varias
monografías con sus trabajos, destacando La Caja Negra, Cuentos de la
Estrella Legumbre, Las crónicas de Ono y Hop y Astro, valiente
explorador. Como ilustrador trabaja regularmente para editoriales de
libro infantil, tales como Anaya, SM, Everest, L´Abadía de Montserrat,
Cruïlla, o Media Vaca, y sus trabajos pueden verse también en la prensa
en diarios como “El Mundo”, “El Economista” o “Público”. Ha diseñado y
dirigido ya once cortometrajes de animación, ha diseñado carteles, ha
dibujado story boards para cine y hasta el momento ha escrito e
ilustrado varios cuentos infantiles, entre ellos El Arca de Noemí o
Cinco Lobitos. Es un “metomentodo” de cuidado pero, como a él le gusta
decir: “Realmente me dedico a un único trabajo, solo que a través de
varias profesiones”. Y se queda tan pancho.
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